   En la copa nevada de un jazmín,
donde el aura conviértese en rumores,
un trono han fabricado a sus amores,
dos gorriones que habitan el jardín.

   Cuando el sol al perderse en el confín
baña a la planta en suaves resplandores,
ilumina un idilio entre las flores,
cuyo ensueño de amor no tiene fin.

   ¡Deliciosa visión la de ese nido
columbrado a los rayos del ocaso!
¿Lograré yo, después de haber vivido

   resignado al capricho del acaso,
encontrar para siempre convertido
de amor en casto nido tu regazo?