   Monstruo de piedra, elévase el castillo
rodeado de coposos limoneros,
que sombrean los húmedos senderos,
donde crece aromático el tomillo.

   Alzadas las cadenas del rastrillo
y enarbolando fúlgidos aceros,
seguido de sus bravos halconeros
va de caza el señor de horca y cuchillo.

   Al oír el clamor de las bocinas
bandadas de palomas campesinas
surgen volando de las verdes frondas;

   y de los ríos al hendir las brumas
dibujan con las sombras de sus plumas
cruces de nieve en las azules ondas.