   Quiero morir tranquila mi conciencia
de no haber hecho daño voluntario,
con lágrimas bañando el relicario
del alma, en el altar de mi creencia.

   Labro en sufrir y amar mística esencia,
que redime la culpa en el calvario;
yo pequé, mas sufrí viento contrario
y amé a Dios, a mi patria y a la ciencia.

   Quiero morir en brazos de mi hijo
y hallar mi sepultura en el sendero
de la fe y el honor con rumbo fijo.

   Quiero morir cristiano y caballero,
quiero morir besando un crucifijo
¡y sé que no es morir esto que quiero!