   Los caminos nos dan lecciones de paciencia,
de constancia, de fe y de tenacidad.
Feliz, si los imita, es la humana existencia;
que empiece y que prosiga tras su finalidad.

   Los caminos son sabios poetas de una ciencia
de ilusión, de esperanza y de idealidad.
La luna los poetiza y el sol los da fulgencia,
y todo va por ellos hacia la eternidad.

   Malos o buenos, todos son una trayectoria.
Unos van al fracaso, otros van a la gloria;
al recuerdo los unos, al olvido los más...

   Pero ¡ay! de quien no encuentre a tiempo su camino,
porque, sin él, no puede llegar a su destino,
y vagará en el limbo para siempre jamás.