   El dolor disciplina, y pule, y agiganta;
las almas superiores en él hallan vigor.
El sufrimiento exáltanos aquí abajo, entre tanta
indolencia mediocre... La grandeza es dolor.

   Suframos, pues, serenos, que la congoja es santa;
toda lágrima es perla y toda herida flor.
En la flauta o la lira la pena es la que canta
¿no es el sufrir la esencia de todo grande amor?

   ¿No venimos al mundo tan dolorosamente
que las primeras aguas del bautismo son llanto,
y el primer balbuceo una queja doliente?

   Hijos del dolor somos; y al sana alegría
es al que, generosa, nos da en cada quebranto
más luz, y más paciencia, y más filosofía.