   ¡Puedes, Cenopia, descansar tranquila
en tanto que la noche aquí me alberga,
en este helado pórtico! ¡Otro lecho
que el que disfruta tu amador no tengas!

   ¡Ah, tú cruel y sin piedad alguna,
asombro y compasión mas bien se muestran
los que pueden saber más infortunios,
los que esto ven y se avecinan cerca!

   ¡Y en tanto que te das al grato sueño!
¡Ay, en cambio, muy pronto dura prueba
sufrirás, y tus míseros rigores,

   al mirar tus cabellos, cual blanquean,
recordarás, y entonces mi venganza
dejará que no más ellos te sean.