   Juntos desde la aurora hasta el ocaso,
que se avecina ya, de nuestra vida,
juntos llevamos nuestra cruz querida
con fe creciente y con valor no escaso.

   Juntos bebimos en el mismo vaso
del placer y el dolor igual medida,
y juntos a la meta apetecida
llegaremos los dos con firme paso.

   Esperanzas y amor, penas y duelos
nos unieron en vida de tal suerte
que sólo pido a los divinos cielos

   que al romper de esta vida el lazo fuerte
libres las almas de mundanos velos,
se junten tras las sombras de la muerte.