   Medio día. Apenas atravieso
la calle, me asalta un joven mozo:
«Señor, el premio gordo; aquí lo llevo»
y lo ofrece con íntimo alborozo...

   Un limpiabotas al pasar, me grita
y apresúrase a hacerme una limpieza;
después hallo un amigo que me invita
a tomarnos un vaso de cerveza...

   Entramos en un bar donde borrachos
hay dos americanos; los muchachos
se mofan de los hijos del Tío Sam.

   Que a esta playa los trajo el Minesota,
como amenaza de extranjera flota
y, como aviso de que en guardia están.