   Se va, cantando la ilusión primera:
el ideal de la niñez riente.
Se va, después, la virgen inocente:
el ideal del alma en primavera.

   Se va tras ellas la mujer sincera
y la siguen la tímida, la ardiente...
¡Todas se van! y el alma indiferente,
al mirarlas partir, calla y espera.

   Queda la juventud... Apasionada
nos sigue, con sus besos nos agobia,
y al festín de la dicha nos convida.

   ¡Y se aleja también triste y cansada!
Que es, ay, la juventud la ultima novia
que engaña al corazón y que lo olvida.