   Muere la tarde. En el confín lejano
la púrpura del sol sobre la grama
como encendida pira se derrama
y corre por el monte y por el llano.

   De su labor ha vuelto el hortelano
al amor del hogar que le reclama.
Y es un paisaje azul el panorama
del surco abierto al fecundante grano.

   Vuelan las aves en tropel al nido,
de la majada el postrimer mugido
se pierde en la penumbra campesina.

   Y en ese enmudecer de la natura,
el sol desciende de su regia altura
mientras la negra noche se avecina.