   Del soneto a sus reglas ajustado,
un concepto no más forma la esencia,
con natural fluidez, fácil cadencia
y creciente interés desarrollado.

   Verso escabroso, débil o esforzado
no permite su rígida excelencia,
ni ripio, ni poética licencia
tolera su artificio delicado.

   Fútil detalle empaña su decoro;
frase ociosa marchita su frescura,
voz repetida suena en su desdoro:

   Dese nobleza y gracia a su estructura,
y si al concluir la cierra llave de oro,
será Soneto en toda su hermosura.