   Tú que has vivido el tedio de la tarde aldeana,
sabes la quinta esencia de la Melancolía;
conoces el amargo sonar de la campana,
y el profundo secreto de la Misantropía.

   Todo el inmenso hastío que angustiaba tu alma,
surgió en el agua fuerte de las remembraciones,
y en los instantes místicos de esa infinita calma
has glosado en el libro de tus Meditaciones.

   Has sentido el dolor descansar en tu frente;
y al Tiempo en su carrera cruzar tan lentamente,
que una sombra mental cubrió tu corazón.

   Y era tanta la pena de tu recluimiento,
que en el clarividente jardín del pensamiento,
brotó cual rosa negra la Desesperación.