   ¡Están tocando a muerte las campanas lejanas...!
Hablan los viejos bronces de quietud y partida
con esa lengua lúgubre que tienen las campanas
cuando cantan el canto de cisne de la vida...

   ¡Están tocando a muerte las lejanas campanas...!
Y a los vagos confines van en alas del viento
las esquelas mortuorias, como el hondo lamento
de dolores ignotos y quimeras lejanas...

   En la antigua Necrópolis, de cipreses y cruces
cuelga el vésper el velo de sus pálidas luces
y la humana dolencia sus adelfas y lirios;

   mientras dicen los labios las palabras piadosas
que vuelan como vagan dolientes mariposas
al redor de la fama de los místicos cirios...