   ¡Calla por Dios! del cántico el sonido
tristes recuerdos en mi mente evoca;
cada palabra de tu hermosa boca
hiere, cual flecha, mi doliente oído.

   En lo pasado el corazón perdido,
dulce ilusión, al evocarte invoca:
proyectos vanos de mi audacia loca,
dulces sueños de amor, ¿dónde habéis ido?

   Yo no lo sé, pero cansancio inerte
vuestros odiosos gozos me dejaron,
y ora la ansiada paz busco en la muerte:

   Las penas en mi pecho se ensañaron,
y a las angustias de mi horrible suerte
los dioses que adoré me abandonaron.