   Cual pasos de tullido pordiosero
que huella torpe las escarchas frías,
sus largas noches y sus cortos días
alterna triste claudicando enero.

   Calla helado el arroyo prisionero
que ayer pobló los aires de armonías;
de las celestes bóvedas sombrías
desciende en copos mudo el aguacero.

   Solos los campos, las florestas solas,
toda es silencio la enlutada esfera
y hasta el férvido mar cuaja sus olas.

   ¿Es sueño? ¿Es muerte?-¡Oh mundo! ¡Espera!
¡Mañana coronada de amapolas,
de amor te inflamará la Primavera!