   Aunque en olvido involuntario a veces
me siento joven sin pensar en canas,
y detrás dejo muy tristes y lejanas
mis primaveras grata, sin dobleces.

   De amarga copa mundanal las heces
recuerdo en horas, al correr livianas,
cuanto de falsas diosas o paganas
recogí incienso del amor con creces.

   Luego sucumben lejos y despiertas,
atrás del muro que traspuso el paso,
las ilusiones pálidas o muertas,

   como blancas palomas al acaso
que vuelan en montones, pasajeras,
quebrando ramas al pasar ligeras.