   Después de andar de burro en la espesura
despeñado en deslindes, cual de antojos,
vengo a caer que me han faltado ojos
con que pasearme en la literatura.

   De letras descargado, a la ventura,
salgo al campo a batirme con despojos,
sin haber puesto sesos en remojo
de grande erudición o de cultura.

   Y al ser un letricida, no es extraño
que alguna vez o todas de un tropiezo;
pues me he pasado de la vida el año,

   si aquí no caigo, allí no me enderezo,
pero he salvado tras las musarañas
quemar como los sabios mis pestañas.