   Mi saludo cordial, lector amigo,
con mi afecto te envío cariñoso:
al verte ya jadeante y silencioso
por el camino donde irás conmigo.

   Si ten cansa seguir o ser testigo
del hosco viaje por el campo hojoso,
detente en el andar, que yo amistoso
del duro compromiso te desligo.

   No obstante, si a mi voz vas lisonjero
y entras por los quebrados donde el llano,
o de la cumbre bajas al sendero,

   do va el arroyo en su correr liviano,
serás como el extraño pasajero
que en la vía al pasar me dio la mano.