   Cuando a veces de insomnio me resiento,
contemplo como brumas en el techo,
los ensueños que salen a mi acecho
para recordar mi lira con su acento.

   Tratando silenciar el movimiento,
me levanto quedito de mi lecho,
y mi esposa me dice: lo sospecho,
alguna rima revolando al viento.

   A su voz los muchachos sorprendidos
se despiertan, la casa se alborota,
y preguntan ¿ qué pasa se oyen ruidos?

   Duerman, les digo: nada, es que mi nota,
mi mente en la alta noche solicita
y yo, hijos míos, acudo a su visita.