   No nacen al recuerdo mis memorias,
ni doy medio centavo por la fama;
ni la voz del futuro me reclama,
ni adoro esas deidades transitorias.

   Nunca he soñado, tras la vida, glorias,
nunca a mi puerta la mentira llama,
dormir es mi blasón en buena cama
con susurrantes brisas amatorias.

   Yo soy materialista, yo no vivo
mendigando a la fama algún andrajo:
¿Qué más prosperidad quiero en archivo

   que dormir y soñar que no trabajo?
¿Qué me importa que el mundo retroceda
o que avance su carro sin mi rueda?