   Si bardo fuera yo de pro y de fuste,
tendría un gran estudio decorado;
con clásicos autores del pasado
y alcanzar con mi lira un buen ajuste.

   Pero a mi humilde choza, cuando guste,
puede el lector pasar, no hay entorchado;
ni grandes bibliotecas, ni alfombrado,
ni estatuaria vetusta que lo asuste.

   Solo en mi oscuridad, me inspiro en flores,
o en los grietados muros de mi casa,
do no existen ni cuadros, ni pintores,

   ni el pensamiento en ilusión se abrasa
para elevarlo en majestad suprema
y a mi lira arrancar magistral tema.