   Manuel del corazón: hoy diecinueve
tu soneto recibo -te lo juro-
y, a la verdad, me pones en apuro,
porque mi musa contestarte debe.

   Te diré, por lo tanto, siendo breve,
que con el Paje me pareces duro,
pues es humilde y vergonzoso y puro
y nada malo a cometer se atreve.

   Si ves brillar sin sombras el reflejo
de su virtud y raras perfecciones,
¿por qué le ofendes con tan mal consejo?

   ¿En qué fundas tus locas prevenciones?...
¡Es que envidias acaso, como viejo,
la fortuna de amor que le supones!