   De Jesús en servicio, todo el día
pena la activa diligente Marta;
mas, absorta escuchándola, María
de sus divinos pies nunca se aparta.

   Dice Marta al Señor: «¿Bien no sería
que entrambas el trabajo se reparta?»
Jesús responde: «En complacencia mía
mucho es tu afán, tu diligencia es harta:

   tu respetuosa actividad me agrada;
pero cesa importuna de quejarte
de la que yace ante mis pies postrada:

   Magdalena eligió la mejor parte,
la cual por nadie le será quitada,
y nada habrá que de su bien la aparte».