   Cual del náufrago el ánimo desmaya,
que en vano mueve la mirada y mano
en medio del vastísimo océano,
lejos del puerto y de la dulce playa.

   Como el que imprime el pie del Himalaya
en la más alta cima, o Ande cano,
que sólo mira en torno el aire vano,
por más que lejos con la vista vaya;

   o como aquel que el cielo remontado
navega el aire en volador navío,
que mira por doquier espacio inmenso;

   así todo me abismo y anonado,
sin que te alcance a comprender, Dios mío,
cuando en tu altas perfecciones pienso.