   Enmudece, fatal Filosofía,
que osas demente proclamar que cesa
con el cuerpo en el seno de la huesa
la vida del que vida le infundía.

   Mas ven, y temple la congoja mía,
religión santa, tu feliz promesa
que, del sepulcro tras la noche espesa,
la luz nos muestra del eterno día.

   Ven a brindarme el único consuelo
que a mi presente desventura cuadre;
alza mi mente y esperanza al cielo:

   y abriendo a un hijo la inmortal morada,
muéstrale en ella a su perdida madre
en un ángel de luz transfigurada.