   Ven: de la odiada realidad amarga
róbame el doloroso sentimiento,
y de mi vida la insufrible carga
ten, oh Sueño, en tus brazos un momento.

   ¡Ay! que en senda tan áspera y tan larga
más grave al hombro cada vez la siento,
y más la cuesta la subida embarga
al pie cansado, cada vez más lento.

   El peso horrible de la vida humana
alíviame esta noche fugitiva,
y a recibirle tornaré mañana;

   hasta que al fin, doliente y compasiva,
venga, implorada, tu inmortal hermana
y en su seno piadoso me reciba.