   ¡Salve, gran Lope, de la tierra espanto,
de España eterno honor, oh el más fecundo
de cuantos vates vio jamás el mundo
y la Gloria endiosó en su templo santo!

   Si a tu tan fácil vena, a caudal tanto,
arte correspondiera más profundo,
si par te declarara, y sin segundo
el dios augusto que preside al canto.

   ¡Cuántas veces tu rica fantasía
las tres jornadas animó de un drama
en el pasmoso término de un día!

   Y aunque imperfectos la Razón los llama,
bástele de tu patria a la ufanía
que de ti sólo lo contó la Fama.