   ¡Espíritu de amor, tres veces santo,
espíritu de paz y de consuelo,
fuego divino que al bajar del Cielo
diste gozo a la Grey y al lobo espanto!

   Tú, de la amarga vida dulce encanto,
tiende a nosotros hoy el raudo vuelo,
y con tus níveas alas cubre el suelo,
y suene en tu alabanza eterno canto.

   Brille tu pura, inextinguible llama
que amante los más fríos corazones
en la divina claridad inflama;

   Tú ilustras a las bárbaras naciones,
y por Ti se odia el mal, y el bien se ama;
infúndenos tus celestiales dones.

   Y de ventura manantial fecundo
renovarás la faz del triste mundo.