   En un alegre y anchuroso llano
al pie de la muslímica Granada,
Boabdil entrega de su corte amada,
las llaves al Monarca castellano.

   Tal concibió tu genio soberano
y hoy contempla la mente entusiasmada
una joya del Arte, que inspirada
trazó en el lienzo tu divina mano.

   Al admirar tu cuadro portentoso,
orgullo patrio mi cerebro inflama
y miro en el monarca victorioso

   de su talento colosal la llama;
en el moro vencido, al envidioso
y en la ciudad, el templo de la fama.