   ¡Ay dolor, ya me oprimes demasiado!
¡ay dolor, ya no puedo soportarte!
las fuerzas sin medir salí a esperarte
y mis fuerzas las tuyas han gastado.

   Pensé luchar con ánimo menguado
frente a frente contigo y humillarte
¡temeraria ilusión! de parte a parte
tu garra el corazón me ha traspasado.

   Va desolada el alma, de vencida
huyendo temeraria el escarmiento
que victorioso tú con ella hicieras...

   Huye dolor o arráncame la vida;
mas en vano suplico y me lamento,
que si mataras tú dolor no fueras.